Observación (condiciones de la)
Al dirigirse hacia el sistema, el observador lo hace, en cada oportunidad, de una manera bien precisa.
Puede observarlo a escala microscópica, macroscópica, o megascópica; por ejemplo, desde el punto de vista de la física nuclear, de la física tradicional, o de la astrofísica.
Puede usar sus distintos sentidos, separadamente o en conjunto.
Puede interponer instrumentos de observación, cada uno con sus características propias y las exigencias interpretativas correspondientes.
Esta situación corresponde a la noción de “Operador de observación”, introducida por el sistemista francés Robert VALLEE, quien d
“La percepción de los niveles de organización depende de los operadores de observación usados, lo cual introduce una relatividad” (en Symposium GONSETH - Febrero 1990).
No sólo influyen las condiciones materiales (“naturales” o artificiales) o fisiológicas de la observación sino también las motivaciones psicológicas o mentales de ésta.
Tales motivaciones se inscriben en marcos culturales definidos en el espacio y el tiempo (sobre este último punto ver el concepto de “Paisaje mental”) (Mindscape) de Magoroh MARUYAMA: S.C.P.M. - (Cuaderno N° 9 del GESI). H. ATLAN desarrolló un punto de vista diferente, pero no menos significativo:
“Un orden observado en la naturaleza aparece como tal sólo al observador que proyecta en ella significados, conocidos o supuestos (H. ATLAN - C.F., p. 37) y...
“Este observador, exterior al sistema, es, de hecho, en un sistema jerarquizado, el nivel superior (incluyente) de organización respecto de los sistemas elementos que lo constituyen” (H. ATLAN - C.F., p. 70).
Todo lo relativo a la teoría del observador debe también mucho a las investigaciones de H. MATURANA acerca de las bases biológicas de la cognición. (Ver Humberto R. MATURANA: “Strategies Cognitives” en “L’Unité de l’Homme” - Editions du Seuil - Paris 1974 - p. 418-442).