Azar
- Encuentro de dos series causales independientes.
Se trata de una definición clásica del filósofo francés Augustin COURNOT (s. XIX), retomada por H. ATLAN (O. B. p. 81). Tiene la ventaja de manifestar el carácter fraccionado de la causalidad, debido a la propagación no instantánea de sucesos que se producen con simultaneidad en puntos distintos del entorno, o en partes diferentes del sistema.
“El conjunto de los factores que intervienen o parecen intervenir en la modificación de un sistema, pero de los cuales no sabemos cómo expresar su acción en forma de una relación funcional entre los valores de los parámetros que caracterizan el estado del sistema en un instante, y sus valores en el instante siguiente” (A. JACQUARD - P.S. p. 83).
Ambas definiciones expresan aspectos diferentes del tema.
La primera sugiere la existencia de determinismos locales inconexos, al menos durante un cierto período, o sea el origen objetivo de una aleatoriedad, al menos relativa.
La segunda subentiende que llamamos azar a fenómenos cuyas causas (que postulamos existen), no entendemos.
En definitiva, en situaciones con condiciones iniciales múltiples, la composición de los determinismos locales se dilata en el tiempo y se torna tan compleja y cambiante que provoca la aparición de la aleatoriedad.