Perceptrón
Máquina capaz de aprender a reconocer las formas (A. JACQUARD - P.S., p. 117).
Un aparato de este tipo incluye órganos de percepción (por ej. algunos centenares de células fotoeléctricas) conectados con órganos de tratamiento (amplificadores) y, por medio de estos últimos, a un órgano de respuesta que emitirá una señal positiva o negativa según la intensidad total de las corrientes que recibe.
Las conexiones iniciales se hacen al azar: cada órgano de percepción está conectado a unos cuantos amplificadores elegidos aleatoriamente, los cuales tienen un coeficiente cualquiera de amplificación. Al principio el perceptrón no es capaz de hacer nada. Pero, a partir de los ensayos perceptivos, aprende a reconocer señales con una precisión creciente, por ejemplo identificar una letra con probabilidades (que se acercan al 100%) de dar una respuesta correcta.
El perceptrón se caracteriza por la gran redundancia de sus órganos. La conjunción de esta redundancia con el comportamiento aleatorio es precisamente lo que le otorga su capacidad de aprendizaje (A. JACQUARD - P.S., p. 117-8).
Conviene destacar el parecido con el homeostato de ASHBY. Por otra parte, el cerebro parece funcionar según un principio análogo, aunque, con su fabulosa cantidad de neuronas e interconexiones entre neuronas, a un nivel de complejidad muchísimo mayor.
El perceptrón, una máquina básicamente analógica, después de concitar mucho interés en los años 1950, perdió actualidad por el auge de las computadoras digitales. Sin embargo, el perceptrón llega al reconocimiento de las formas por una vía mucho más simple que los sumamente complejos programas exigidos por las computadoras binarias para hacer lo mismo.
La realización de las primeras computadoras neuronales en los años 1980 renueva el tema.