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Draft:Conocimiento explícito e implícito

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Clarification activity Tecnologías y gestión de la información y el conocimiento
Author(s) Carlos López González
Creation date 29 dic 2025
Status 🔴 En revisión
Reviews Rev.1

Introducción

El aprendizaje es un proceso fundamental en la vida de las personas, ya que permite adquirir nuevos conocimientos, desarrollar habilidades y comprender mejor el entorno. En el colegio y en otros espacios de formación, no todo lo que se aprende se hace de la misma manera. Existen distintos tipos de conocimiento que influyen en cómo entendemos y aplicamos lo que aprendemos. Entre ellos destacan el conocimiento explícito y el conocimiento implícito, los cuales están presentes en la vida cotidiana y en el ámbito educativo.

Analizar estas formas de conocimiento permite entender cómo se aprende y cómo se puede mejorar. Siendo de vital importancia la Gestión del Conocimiento.

El conocimiento explícito

El conocimiento explícito es aquel que puede ser formalizado, codificado y comunicado fácilmente mediante palabras, números, documentos o instrucciones. Este conocimiento se encuentra en libros, manuales, bases de datos o procedimientos, y puede ser enseñado y aprendido de manera deliberada (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, s. f.)[1]. Su principal característica es que es accesible y transferible, facilitando la transmisión sistemática de información dentro de organizaciones o instituciones educativas.

En el ámbito educativo, el conocimiento explícito se encuentra en las materias que se estudian cada día, como las fórmulas de matemáticas, las fechas de historia, las reglas gramaticales de lengua o los conceptos científicos. Gracias a este tipo de conocimiento, los estudiantes pueden aprender información básica que sirve como punto de partida para seguir aprendiendo.

Sin embargo, memorizar información no siempre significa comprenderla bien. Para que el conocimiento explícito sea útil, es importante entenderlo y relacionarlo con situaciones reales. De lo contrario, puede olvidarse fácilmente después de un examen (Zabala & Arnau, 2014)[2].

El conocimiento implícito

El conocimiento implícito o tácito es aquel que las personas poseen y aplican sin poder expresarlo fácilmente en palabras. Este tipo de conocimiento se adquiere a través de la experiencia práctica, la intuición y la interacción cotidiana con el entorno, y suele transmitirse de manera informal, por ejemplo mediante la observación o la imitación (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, s. f.)[1]. Su carácter no codificado y difícil de comunicar lo hace especialmente valioso para la toma de decisiones y la resolución de problemas en contextos reales.

Un ejemplo de conocimiento implícito es saber cómo estudiar mejor una asignatura, cómo organizar el tiempo para hacer los deberes o cómo trabajar en grupo de manera eficaz. Muchas veces, los estudiantes aprenden estas habilidades sin que nadie se las explique directamente, simplemente practicando y equivocándose.

En el aula, este tipo de conocimiento también se observa cuando un profesor adapta su forma de explicar según la tipología del alumnado o cuando un estudiante aprende a resolver problemas de forma más rápida gracias a la experiencia. Este conocimiento es muy importante porque ayuda a aplicar lo aprendido en situaciones reales.

Relación entre ambos tipos de conocimiento

El conocimiento explícito y el implícito están muy relacionados y se necesitan mutuamente. El conocimiento explícito aporta la información y las ideas principales, mientras que el conocimiento implícito permite poner en práctica esa información de manera adecuada.

Por ejemplo, en el aprendizaje de un idioma, aprender las reglas gramaticales es conocimiento explícito, pero hablar con fluidez se consigue practicando, lo que corresponde al conocimiento implícito. Lo mismo ocurre en deportes, música o cualquier actividad práctica: conocer las reglas no es suficiente si no se entrena.

Siendo el aprendizaje implícito, en el que el sujeto no tenga el propósito de aprender, ni conciencia de estar aprendiendo, mientras que en el aprendizaje explicito se hace con conciencia y esfuerzo personal. El aprendizaje implícito y el explícito no son procesos aislados, sino interdependientes: el aprendizaje implícito actúa como fundamento y condicionante del aprendizaje explícito, mientras que el aprendizaje explícito permite revisar y transformar los conocimientos implícitos adquiridos previamente, favoreciendo un aprendizaje más elaborado y consciente. (Rivas, 2008)[3].

Según Zabala y Arnau (2014)[2], aprender de verdad significa saber usar lo que se aprende, no solo recordarlo. Por eso, ambos tipos de conocimiento son necesarios para un aprendizaje completo.

Conclusiones

El aprendizaje no consiste únicamente en memorizar contenidos, sino en comprenderlos y saber utilizarlos en diferentes situaciones. El conocimiento explícito y el conocimiento implícito están presentes en la vida académica y se complementan entre sí.

Tener en cuenta estas formas de conocimiento puede ayudar a mejorar el aprendizaje y a desarrollar habilidades útiles para la vida.

En definitiva, comprender cómo interactúan el conocimiento explícito y el implícito permite mejorar los procesos de aprendizaje y de toma de decisiones en cualquier ámbito. Cuando ambos tipos de conocimiento se integran, la información deja de ser un conjunto de datos aislados y se convierte en una herramienta útil para actuar, resolver problemas y adaptarse a nuevas situaciones. Esta combinación favorece la capacidad de análisis, la autonomía y la transferencia del conocimiento a contextos diversos, lo que resulta esencial tanto en entornos educativos como en organizaciones y espacios profesionales. Por ello, promover prácticas que faciliten la reflexión, la experiencia y el intercambio de saberes contribuye a construir un conocimiento más sólido, funcional y orientado a la mejora continua.

Referencias

  1. 1.0 1.1 Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (s. f.). Gestión del conocimiento (Módulo 1: Tipos de conocimiento). Biblioteca de la CEPAL.[1]
  2. 2.0 2.1 Zabala, A., & Arnau, L. (2014). Cómo aprender y enseñar competencias. Graó.
  3. Rivas Navarro, M. (2008) Procesos cognitivos y aprendizaje significativo. Biblioteca Virtual de la Comunidad de Madrid.  [2]
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